Un revisor de tren italiano vuelve al trabajo después de ser despedido injustamente por poner demasiadas multas.
El tribunal calificó a Francesco Bonanno como un empleado que trabajaba con un "afán poco común" y dictaminó que sus acciones no violaron los derechos de los pasajeros ni iban en contra de las normas de la empresa.
Un revisor de tren de la localidad italiana de Jesolo, provincia de Venecia, que fue despedido por poner demasiadas multas a los pasajeros se reincorporó formalmente al trabajo después de que el Tribunal Supremo del país declarara que su expulsión de la empresa fue injusta, informa Corriere della Sera.
Francesco Bonanno, con 38 años de experiencia laboral, fue acusado en enero de 2017 de cometer 175 errores durante su labor como revisor para el principal operador ferroviario local, Trenitalia, en las rutas del norte de Italia.
La compañía despidió a Bonanno después de recibir una avalancha de quejas de sus clientes, lo que le costó unos 10.000 euros en reembolsos de multas que la empresa argumentó que se habían emitido de forma arbitraria y por sumas erróneas. El entonces acusado había multado a pasajeros por diversas infracciones, tales como subir al tren sin boleto, tener el billete sin sellar o viajar en rutas que no correspondían a sus pasajes.
Tras el despido, Bonanno recurrió a la vía judicial para limpiar su nombre y poder volver a su puesto de trabajo. El tribunal lo calificó como un empleado muy "rígido" que trabajaba con un "afán poco común".
Además, concluyó que sus acciones no violaron los derechos de los pasajeros ni iban en contra de las normas de la empresa, mientras que tampoco buscó obtener beneficios personales. Por lo tanto, la corte dictaminó que Bonnano no hizo nada más que desempeñar su labor, aunque de una forma "extremadamente meticulosa", por lo que había sido despedido injustamente.
"No soy un cazarrecompensas, pero en el trabajo hay que ser riguroso, y tengo que garantizar que todos los pasajeros viajen con un boleto válido", dijo Bonanno en una entrevista con el medio italiano. "No soy despiadado. Los pasajeros me quieren", agregó, argumentando que "casi todos los italianos pagan sus billetes y no soportan la idea de que haya gente que disfrute del mismo servicio sin pagar un céntimo".
Su abogado, Lucio Spampatti, afirmó que nunca había oído de un caso en el que se despidiera a alguien por haber trabajado en exceso.
"Si lo pensamos bien, esta historia es paradójica. Estamos hablando de un revisor de tren que, por descubrir a pasajeros sin boleto, hizo ganar a la empresa más de 200.000 euros", subrayó el jurista.
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